Hay un tipo, tal vez se llame Augusto, que es buena persona; trabaja de repositor en un super, ama a su hijo y conoce la amistad. Pero tiene un problema con su forma de ser: quiere ser polémico y difamador. De hecho, casi no hay cena compartida con él, sin que al menos, polemice sobre dos o tres temas, e intente difamar a varias personas. No le sale, no logra su objetivo, más bien da pena, bastante pena.
El último artículo sobre Callejeros que publicó “el desacople”, trajo elementos que decantan irrevocablemente en la desinteligencia o poca fortuna. El título, “El humor de Callejeros”. Sí leemos “el artículo” (en realidad, es una pobre redacción, falta de signos de puntuación, impulsada por la incapacidad de interpretación) nos encontramos con una seguidilla de malas interpretaciones o desinteligencias, que se enfrentan con el sentido común de cualquier ser con más de 3 dedos de frente. Al parecer, a la redacción le da para intentar forzar las malas interpretaciones, llevándolas siempre bien cerca de su bien paga forma de pensar. En el artículo, también, se permiten masturbar al gran suplemento y a un par de pelotudos con un bolígrafo eeemmm, ¿periodistas?
Así, el desacople, se anota en un escalón de amarillismo difícil de alcanzar para este tipo, que tal vez se llame Augusto, o cualquier otro payaso periodista polémico frustrado: en el de los que faltan el respeto a la inteligencia, por poco profesionales, por poco inteligentes, o simplemente por bien pagados.