Cerca de 10 mil personas vibraron junto a Callejeros en el Anfi
Noche de rock & paz
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Tocaron 30 temas en más de dos horas y media. De Buenos Aires llegaron 3.000 fans“En donde estés, en cualquier lugar”. El lema inscripto en una extensa bandera de Berisso exclamaba fidelidad pura. Pasión visceral a fuerza de ritual de estadio.
En tanto, una remera amarilla vomitaba en su frente “Basta de culpar a Callejeros”, firmada por “sobrevivientes y familiares de víctimas de Cromagnón”.La banda de Villa Celina liderada por Patricio Santos Fontanet es, por sobre todas las cosas, un amor irrenunciable que superó tempestades, del que sólo se es devoto; de lo contrario no revistaría demasiado interés.
El quid de la cuestión está en la empatía que logran esos versos de barrio, de conciencia de clase, de postura crítica ante un mundo difícil. Está en el colorido de la fiesta (banderas y remeras flameando por doquier) y el folclore bien entendido del rock, sin disturbios y con el fantasma bengalero a kilómetros de distancia.
El show comenzó a las 20.40, con el sol todavía en el horizonte. Despegaron con “Sonando” (de su primer disco “Sed”), “Presión”, los hiper coreados “Prohibido” y “Una nueva noche fría”, entre otros. En el promedio del recital, alumbraron dos temas nuevos “Siempre un poco más” y “Guiños”, seguidos también por el público seguidor. Ya en el último tramo, coronando una lista de 30 temas y más de dos horas y media, volcaron perlas letrísticas como “9 de Julio”, “Ilusión” y “Señales”, título homónimo del disco. Esta última acaso es la catarsis verbal más descarnada pos tragedia: “Soy un muerto encerrado en un cuerpo vivo”, donde también dispara contra la Justicia y los medios.
Con un feeling absoluto con “su” público, el líder habló poco y sólo mechó un par de chistes, nada de melodrama. Después de todo, ellos vinieron a divertir y a divertirse.
Juan Ramón Seia
Apostillas
- Durante todo el día se registró un fuerte operativo policial, con 200 agentes afectados (cien en el Anfi y cien en otros puntos de la ciudad). No obstante, el recital se realizó con total normalidad.
- Aunque en el quincho había expendio de gaseosas, la venta de cerveza fue altamente superior. De hecho, arriba en las butacas no se conseguía otra cosa y muchos de los menores presentes la terminaron comprando.
- No se evidenció, al menos explícitamente, la presencia de padres que se oponen a los shows de Callejeros como se había rumoreado en un principio
- Los periodistas acreditados debieron sortear algunas dificultades. Primero, los productores de Nueva Tribu no los encontraban en la lista. Después no los dejaban ingresar hasta el segundo tema. Por suerte, todo se resolvió en un par de minutos.
Desde bien temprano, los más fanáticos arribaron ayer a la ciudad para hacer el “aguante”. La cola se empezó a formar a las 16 y prosiguió ordenada hasta el inicio del show. Desde adolescentes hasta treintañeros se llegaron al Anfi. Quien no tenía entrada en mano, podía adquirirla en una improvisada boca de expendio, adentro de un auto.
Tatuajes con la inscripción de la banda se vieron de a montones. El sello de pertenencia se observó estampada en remeras, banderas y mochilas. Adentro del Anfi, el sector de cabinas de radio fue utilizado por la firma Rocanroles Argentinos para vender merchandising oficial. Remeras y musculosas a 25 y 20 pesos.
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